Construcción de Sistemas Sanitarios Resilientes: La Evaluación Estratégica del Riesgo como Fundamento
- 25 feb
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La Imperatividad de la Anticipación: De la Reactividad a la Proactividad en Salud Pública
El sistema sanitario tradicional ha operado históricamente bajo un modelo reactivo: se aguarda a que una crisis emerge, se movilizan recursos de emergencia, y luego se intenta contener el daño. Esta aproximación es costosa en términos de vidas, recursos financieros, y capacidad de recuperación social. Sin embargo, existe una alternativa paradigmática: la capacidad de anticipación sistemática, es decir, la identificación prospectiva de amenazas potenciales y la planificación deliberada de respuestas antes de que esas amenazas se actualicen como crisis.
República Dominicana, un territorio insular ubicado en una región caracterizada por múltiples amenazas simultáneas—desde huracanes estacionales hasta vulnerabilidades epidemiológicas emergentes—ha reconocido que la resiliencia sanitaria nacional depende fundamentalmente de la calidad de sus procesos de evaluación anticipada del riesgo. Una iniciativa reciente, llevada a cabo entre el 11 y 13 de febrero de 2026, representa un paso sustancial en la operacionalización de esa capacidad anticipatoria.
La Metodología STAR: Un Marco Analítico para la Complejidad Multidimensional
En la intersección entre salud pública y gestión de desastres ha emergido en años recientes una herramienta conceptual y operativa denominada STAR—acrónimo que refiere a "Strategic Toolkit for Assessing Risk" (Conjunto de Herramientas Estratégicas para la Evaluación del Riesgo). A diferencia de enfoques anteriores que tendían a evaluar amenazas de manera aislada—cómo responder a brotes epidémicos versus cómo responder a desastres naturales—STAR adopta una perspectiva multiamenaza integrada.
Esto es conceptualmente significativo porque reconoce una realidad que los sistemas sanitarios reales enfrentan constantemente: las amenazas no ocurren en laboratorios limpios de manera aislada, sino en contextos complejos donde múltiples riesgos interactúan sinérgicamente. Un huracán genera destrucción de infraestructura que deja poblaciones vulnerables a brotes infecciosos. Un evento de inestabilidad política puede desestabilizar cadenas de suministro farmacéutico precisamente cuando surge una amenaza epidemiológica. La contaminación ambiental crónica reduce las defensas inmunológicas de poblaciones justo cuando emergen nuevos patógenos.
STAR permite a los sistemas sanitarios conceptualizar y planificar para esta realidad compleja de manera integrada, identificando no solo amenazas individuales, sino las formas en que esas amenazas interactúan, se amplifican mutuamente, y generan vulnerabilidades compuestas.
Capacitación Estratégica: Edificando Competencias Institucionales Distribuidas
El taller nacional organizado por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MISPAS), facilitado a través del Viceministerio para la Gestión de Riesgos y Salud Ambiental (VMGRSA), reunió a 20 profesionales técnicos provenientes de múltiples sectores con responsabilidades en ciclos de planificación, preparación operativa, y respuesta táctica ante emergencias sanitarias. Esta selección multisectorial es deliberada y significativa: la resiliencia sanitaria no es responsabilidad únicamente del ministerio de salud, sino un producto de coordinación intergubernamental.
Los participantes fueron sometidos a un proceso de aprendizaje progresivo estructurado en torno a los siete pasos componentes de la metodología STAR:
Identificación y mapeo de amenazas potenciales relevantes para el territorio específico
Caracterización del contexto de vulnerabilidad existente
Análisis de consecuencias potenciales bajo diferentes escenarios de escalada
Evaluación de capacidades actuales para respuesta
Identificación de brechas críticas
Formulación de recomendaciones estratégicas priorizado según riesgo relativo
Validación participativa del análisis y socialización institucional
Este proceso fue facilitado mediante un escenario simulado que permitió a los participantes aplicar la metodología a una situación compleja pero controlada, generando aprendizaje experiencial donde la teoría se traduce inmediatamente en aplicabilidad práctica.
Contexto Regional: La Vulnerabilidad Multidimensional de la Región Caribeña
Para comprender la importancia de esta iniciativa, es necesario situar a República Dominicana dentro del contexto regional caribeño. El Caribe enfrenta un conjunto singular de amenazas de salud y desastres:
Amenazas Meteorológicas y Geográficas: La región existe en una zona de confluencia de sistemas atmosféricos que generan huracanes de intensidad extrema durante épocas estacionales. Simultáneamente, la geografía insular genera vulnerabilidades específicas: recursos limitados para evacuación, dependencia de importaciones para cadenas de suministro, y distribución de población que frecuentemente concentra densidades en zonas costeras expuestas.
Vulnerabilidades Epidemiológicas Emergentes: El Caribe experimenta una carga de enfermedad compleja: enfermedades transmitidas por vectores como dengue y zika que se ven amplificadas por cambio climático, coinfecciones que emergen en contextos de desnutrición e inmunodepresión, y patógenos multi-resistentes que circulan con facilidad a través de redes de transporte aéreo internacional.
Determinantes Sociostructurales Subyacentes: Muchas islas del Caribe, incluyendo República Dominicana, enfrentan desigualdades socioeconómicas que generan poblaciones con vulnerabilidad acumulativa: inseguridad alimentaria que compromete inmunidad, acceso limitado a agua potable, hacinamiento en vivienda, y sistemas sanitarios que operan frecuentemente bajo restricciones presupuestarias.
En este contexto de amenazas múltiples e interconectadas, la capacidad de evaluar estratégicamente el riesgo bajo enfoques integrados transforma de la sofisticación de la planificación nacional.
Construcción de Capacidad Técnica Distribuida: Del Nivel Central a Subnacional
Un aspecto crítico del taller fue su énfasis en capacitación de profesionales que operan tanto a nivel central como a niveles subnacionales. Esto responde a un reconocimiento importante: la resiliencia sanitaria no se construye únicamente desde oficinas centrales de ministerios, sino mediante la distribución de competencias analíticas a través de múltiples niveles territoriales.
Un gestor de riesgo a nivel provincial o municipal que comprende profundamente los pasos analíticos de STAR puede:
Evaluar amenazas específicas del territorio bajo su responsabilidad
Identificar vulnerabilidades locales que los análisis nacionales podrían pasar por alto
Participar en procesos de validación que aseguran que los planes estratégicos nacionales sean relevantes y operables localmente
Participar en procesos iterativos de mejora continua cuando se implementan las recomendaciones
Esta distribución de capacidad técnica democratiza la planificación estratégica y reduce dependencias sobre expertos únicos, aumentando la resiliencia institucional ante pérdidas de personal.
Aplicaciones Previas y Consolidación de Aprendizajes
República Dominicana no inicia estas capacidades desde cero. Previamente, el país había conducido ejercicios nacionales de aplicación de la metodología STAR que generaron deliverables concretos: perfiles detallados de riesgo por amenaza y por sector, y recomendaciones estratégicas priorizadas que alimentaron la actualización del Plan de Respuesta Multiamenaza del Sector Salud.
El taller de febrero de 2026 representa una fase de consolidación: toma esos aprendizajes anteriores y los institucionaliza a través de la formación sistemática de un grupo más amplio de profesionales. Este enfoque de construcción progresiva es más efectivo que intentos de transformación radical que fracasan frecuentemente cuando dependen de individuos clave o cuando se desvanecen cuando cambian administraciones políticas.
Alineación con Marcos Internacionales: RSI y Marco de Sendai
La iniciativa nacional está explícitamente conectada a dos marcos internacionales que definen estándares compartidos para sistemas sanitarios resilientes:
El Reglamento Sanitario Internacional (RSI): Este instrumento vinculante, negociado bajo auspicio de la Organización Mundial de la Salud, establece capacidades básicas que todos los estados miembros deben desarrollar. Incluye la capacidad de detectar, reportear y responder a eventos de salud pública de importancia internacional. La evaluación estratégica del riesgo es un componente fundamental de estas capacidades.
El Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres (2015-2030): Este acuerdo
global reconoce que la reducción del riesgo de desastres es responsabilidad multisectorial y que requiere enfoques basados en comprensión rigurosa del riesgo. Enfatiza el rol de la evidencia en la toma de decisiones sobre inversiones en reducción del riesgo.
Al fortalecer capacidades de evaluación del riesgo, República Dominicana simultáneamente:
Cumple con obligaciones internacionales asumidas voluntariamente
Participa en estandarización global de prácticas
Accede a redes internacionales de aprendizaje y colaboración
Fortalece su legitimidad internacional en gestión de riesgos
Implicaciones Estratégicas: De la Planificación al Fortalecimiento Institucional
Más allá de los documentos de política que producen estos procesos, la verdadera implicación de fortalecer capacidades nacionales de evaluación del riesgo es la transformación gradual de cómo funciona instituciones y sistemas enteros.
Cuando múltiples profesionales entienden profundamente los procesos de análisis de riesgo multiamenaza, cambia la cultura institucional: las decisiones presupuestarias comienzan a basarse en evaluaciones de riesgo en lugar de presiones políticas cortoplacistas. La asignación de recursos se redirige hacia fortalecimiento de capacidades de prevención y preparación, generalmente menos visibles pero infinitamente más costo-efectivas que respuestas de emergencia. Las agencias gubernamentales comienzan a colaborar porque entienden interdependencias documentadas en análisis de riesgo.
Este cambio cultural es difícil de cuantificar pero extraordinariamente importante: es la diferencia entre un sistema sanitario que simplemente reacciona a crisis (por muy competentemente que sea) y un sistema que anticipatoriamente construye la resiliencia que permitirá absorber golpes inevitables.
Resiliencia como Capacidad Sistémica, No como Estado Final
Un punto conceptual importante: la "resiliencia" frecuentemente se visualiza como una meta, un destino que un sistema alcanza. Más precisamente, es una capacidad dinámica—la habilidad de un sistema de anticipar perturbaciones, absorber impactos cuando ocurren, y reorganizarse hacia nuevos equilibrios que incorporan aprendizajes.
Los sistemas sanitarios nunca son completamente resilientes. Siempre hay amenazas para las cuales no están preparados, recursos insuficientes para todo lo que sería deseable prevenir, y actores que ignoran las lecciones de análisis de riesgo en favor de presiones políticas inmediatas. Lo que importa es que tengan instituciones, procesos, y profesionales que continuamente estén mejorando su capacidad de anticipación y adaptación.
El taller de formación en STAR contribuye directamente a esa capacidad de mejora continua.
Conclusión: Anticipación como Acto de Justicia Sanitaria
Existe una dimensión ética frecuentemente ignorada en discusiones técnicas sobre resiliencia: la capacidad de anticipar y prepararse para emergencias es, en realidad, un acto de justicia distribuida. Las poblaciones económicamente desfavorecidas, que enfrentan desproporcionadamente cargas de enfermedad y vulnerabilidades a desastres, merecen sistemas de salud que anticipen esas amenazas y construyan defensas, en lugar de sistemas que simplemente esperen que las crisis ocurran y luego intenten gestionar el daño.
Al fortalecer sus capacidades nacionales de evaluación estratégica del riesgo, República Dominicana está actuando sobre el reconocimiento de que sus poblaciones más vulnerables merecen un sistema sanitario que funciona en modo prospectivo, no reactivo. Cada profesional capacitado en la metodología STAR representa un multiplicador institucional que contribuye a esa transformación.
La resiliencia sanitaria no se construye mediante actos espectaculares, sino mediante acumulación paciente de capacidades técnicas, institucionales, y culturales. El taller de febrero de 2026 representa un paso más en esa construcción paciente que, correctamente implementada, ahorrará vidas durante las emergencias inevitables que el futuro traerá.
📌 Fuente: OPS



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