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Geriatría y Medicina Paliativa: Dos Especialidades que Comparten Historia, Método y Pacientes

  • hace 2 días
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Cuatro de cada cinco personas que fallecen en España tienen más de 65 años. Más del 80% de los pacientes atendidos en unidades de cuidados paliativos supera esa misma edad. Detrás de estas cifras se esconde una realidad que la medicina lleva décadas discutiendo sin resolver del todo: la geriatría y la medicina paliativa no son especialidades paralelas que trabajan en silencio la una junto a la otra. Son, en esencia, dos disciplinas nacidas del mismo compromiso, orientadas al mismo paciente y sostenidas por los mismos principios. Así lo defiende el Dr. José Manuel Ribera Casado, Académico de Número de la Real Academia Nacional de Medicina de España y Catedrático Emérito de Geriatría de la Universidad Complutense de Madrid, en una revisión publicada en los Anales de la RANM en 2025.

Geriatría y Cuidados Paliativos: dos especialidades médicas con numerosos puntos en común

Geriatría y Medicina Paliativa: Dos Especialidades que Comparten Historia, Método y Pacientes


Cuatro de cada cinco personas que fallecen en España tienen más de 65 años. Más del 80% de los pacientes atendidos en unidades de cuidados paliativos supera esa misma edad. Detrás de estas cifras se esconde una realidad que la medicina lleva décadas discutiendo sin resolver del todo: la geriatría y la medicina paliativa no son especialidades paralelas que trabajan en silencio la una junto a la otra. Son, en esencia, dos disciplinas nacidas del mismo compromiso, orientadas al mismo paciente y sostenidas por los mismos principios. Así lo defiende el Dr. José Manuel Ribera Casado, Académico de Número de la Real Academia Nacional de Medicina de España y Catedrático Emérito de Geriatría de la Universidad Complutense de Madrid, en una revisión publicada en los Anales de la RANM en 2025.


Una Historia Compartida desde sus Orígenes


Los Asilos como Primer Punto de Encuentro


Mucho antes de que existieran los términos "geriatría" —introducido en 1909— o "medicina paliativa", ambas disciplinas tenían ya un antecedente común: los centros asistenciales de órdenes religiosas del mundo occidental, conocidos popularmente como asilos. Estas instituciones se ocupaban de personas mayores, solas, limitadas y sin recursos, con una doble misión: ofrecer atención sanitaria y social, y facilitar lo que entonces se denominaba una "buena muerte", objetivo fundacional de la medicina paliativa.


La Doctrina se Consolida en la Segunda Mitad del Siglo XX


Ambas especialidades desarrollaron su base doctrinal en el mismo periodo histórico: la segunda mitad del siglo XX. La geriatría tomó forma antes, en la Inglaterra de mediados de siglo. La medicina paliativa siguió sus pasos a partir de 1967, cuando Cecily Saunders teorizó sobre los hospices orientados inicialmente a pacientes oncológicos. Desde entonces, sus caminos han corrido en paralelo, con crecientes puntos de contacto a medida que la población envejecía y las enfermedades crónicas avanzadas se convertían en el principal reto asistencial.


El Envejecimiento Demográfico: Motor Compartido de Ambas Especialidades


El contexto demográfico actual sitúa a estas dos disciplinas en el centro de los sistemas sanitarios. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 el 19,7% de la población española tiene más de 65 años, frente al 7% de 1985. Los centenarios rozan los 20.000, cuando en el año 2000 no llegaban a 3.000. La esperanza de vida al nacer alcanza los 86 años para las mujeres y 82 para los hombres, cifras impensables a principios del siglo XX, cuando apenas se llegaba a los 35-36 años.


Esta transformación demográfica no es solo un dato estadístico: es el telón de fondo que explica por qué geriatras y paliativistas atienden cada vez más al mismo perfil de paciente y por qué la colaboración entre ambas especialidades se ha convertido en una necesidad clínica ineludible.


Cinco Pilares que Definen la Convergencia entre Geriatría y Medicina Paliativa


1. El Mismo Paciente en el Centro


La geriatría centra su actividad en la persona de edad avanzada; la medicina paliativa, en el paciente terminal. Pero dado que cuatro de cada cinco fallecidos tienen más de 65 años, el solapamiento es masivo en la práctica real. Ambas especialidades comparten, además, la convicción de que el paciente y sus allegados —familia y cuidadores— constituyen una unidad de cuidado integral, no partes aisladas de un sistema.


2. Calidad de Vida por Encima de Cantidad


Uno de los principios más profundos que comparten es la primacía de la calidad de vida sobre la longevidad. Frente a una medicina que con frecuencia prioriza la prolongación de la vida a cualquier coste, geriatría y medicina paliativa defienden que tratar bien al paciente implica, en muchos casos, renunciar a intervenciones que prolongan el sufrimiento sin mejorar el bienestar.


3. Trabajo Interdisciplinar como Metodología


El abordaje interdisciplinar no es una opción en ninguna de las dos especialidades: es una exigencia estructural. Médicos, enfermeros, trabajadores sociales, psicólogos, fisioterapeutas y otros profesionales trabajan de forma coordinada, porque la complejidad del paciente mayor con enfermedad avanzada no puede resolverse desde una sola disciplina.


4. Enfoque Holístico: Cuerpo, Mente y Entorno Social


Tanto la geriatría como la medicina paliativa exigen una valoración holística del paciente que va más allá de los parámetros clínicos. El peso de los factores sociales, ambientales, económicos, espirituales y psicológicos crece de forma determinante en las etapas finales de la vida, condicionando el manejo clínico y la toma de decisiones.


5. Lucha Activa contra el Edadismo


Ambas especialidades comparten también una posición común frente al edadismo —la discriminación por razón de edad— en el ámbito sanitario. La exclusión sistemática de los pacientes más mayores de los ensayos clínicos, la infraestructura paliativa todavía insuficiente fuera del entorno hospitalario y las resistencias institucionales al reconocimiento oficial de la medicina paliativa son manifestaciones de un problema estructural que las dos especialidades denuncian de forma explícita.


El Paciente Terminal Anciano: un Reto Clínico Específico

Dificultades para Establecer el Diagnóstico de Terminalidad


Identificar con precisión cuándo un paciente mayor ha entrado en fase terminal es uno de los desafíos más complejos de la práctica clínica. Las causas son múltiples: la enorme heterogeneidad individual del paciente anciano, la frecuente presencia de pluripatología que hace difusa la causa principal de deterioro, el aumento de personas con deterioro cognitivo que limita su capacidad de participar en las decisiones, y la escasa información clínica derivada de su histórica exclusión de los ensayos clínicos.


Criterios de la National Hospice Organization Adaptados al Paciente Mayor

La National Hospice Organization ha desarrollado criterios específicos para definir la terminalidad, que resultan especialmente útiles en el caso de pacientes no oncológicos —mayoritariamente ancianos—. Entre los indicadores clave se incluyen: un índice de Karnofsky inferior al 50%, dependencia en tres o más actividades de la vida diaria, y deterioro nutricional severo (pérdida superior al 10% del peso en seis meses o albúmina inferior a 2,5 mg/dl).


Formación Conjunta: Una Asignatura Pendiente


El Dr. Ribera Casado subraya que, mientras la medicina paliativa no obtenga el reconocimiento oficial como especialidad, resulta imprescindible incorporar sus contenidos fundamentales en los programas de residencia de especialidades afines: geriatría, medicina interna, medicina de familia, medicina intensiva y anestesia. Entre las competencias clave a desarrollar destacan el manejo del dolor y la disnea, el uso adecuado de la sedación, las habilidades de comunicación interpersonal y el conocimiento profundo de los principios de la bioética.


La colaboración formativa entre sociedades científicas y el impulso de programas de posgrado con contenidos de medicina paliativa son vías complementarias que ambas especialidades tienen el deber de recorrer juntas.


Lo que los Pacientes Esperan al Final de la Vida

La revisión cierra con un recordatorio que trasciende las discusiones académicas. La Organización Mundial de la Salud lo enunció con precisión en 2004: "Todas las personas tienen derecho a recibir cuidados de calidad durante sus enfermedades más serias y a dignificar su muerte, librándola de dolores insoportables y prestando atención a sus necesidades espirituales y religiosas."


Esa frase resume mejor que cualquier argumento técnico por qué geriatría y medicina paliativa no solo pueden, sino que deben seguir caminando juntas.


Dos Especialidades, un Solo Compromiso con el Paciente Mayor

La convergencia entre geriatría y medicina paliativa no es una propuesta teórica ni un debate académico sin consecuencias prácticas. Es una realidad asistencial que millones de pacientes mayores necesitan que se traduzca en mejores protocolos, mayor formación conjunta, más recursos extrahospitalarios y un reconocimiento institucional que todavía se hace esperar. La demografía no da margen para la demora.

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