La privación o la irregularidad del sueño explican hasta el 20% de las primeras crisis epilépticas
- 6 feb
- 2 Min. de lectura
Algunos de los fármacos habitualmente recetados para el control de la epilepsia pueden incrementar el sueño NREM ligero y reducir el sueño REM

La relación entre sueño y epilepsia es estrecha y clínicamente determinante. La evidencia científica confirma que la privación de sueño, tanto aguda como crónica, junto con las alteraciones del ritmo circadiano, el estrés y el ciclo menstrual, se encuentra entre los factores que con mayor frecuencia desencadenan o precipitan crisis epilépticas. Hasta un 20% de las primeras crisis se asocian a un descanso insuficiente o irregular.
El doctor Gerard Mayà, neurólogo del Hospital Clínic de Barcelona y coordinador del grupo de Trastornos del Movimiento y Conducta durante el Sueño de la Sociedad Española de Sueño (SES), explica que la falta de sueño incrementa la excitabilidad cortical y reduce la inhibición tónica gabaérgica, llevando al cerebro a un estado de hiperexcitabilidad que facilita la aparición de crisis.
Crisis nocturnas y fragmentación del sueño
Muchas crisis se producen durante la fase NREM, especialmente en sus etapas de sueño ligero, lo que puede hacer que pasen inadvertidas. Sin embargo, alteran la estructura del descanso y generan:
somnolencia diurna,
fatiga persistente,
reducción del rendimiento funcional y cognitivo,
deterioro significativo de la calidad de vida.
Fármacos antiepilépticos que modifican la arquitectura del sueño
Más allá de la enfermedad en sí, algunos tratamientos antiepilépticos pueden alterar de forma directa la organización del sueño. Determinados fármacos aumentan el sueño NREM ligero y reducen la fase REM, lo que deriva en un descanso menos profundo y menos restaurador. Esta modificación de la arquitectura del sueño repercute tanto en el control de las crisis como en el bienestar general de los pacientes.
Alta prevalencia de trastornos del sueño en epilepsia
Los estudios indican que las personas con epilepsia presentan una frecuencia notablemente mayor de alteraciones del sueño:
≈ 50% refiere insomnio.
≈ 33% presenta movimientos periódicos de piernas.
33% a 50% puede sufrir apnea obstructiva del sueño.
Según la SES, identificar y tratar estos trastornos debe considerarse una parte esencial del manejo clínico.
El sueño como herramienta terapéutica
En esta enfermedad, el estilo de vida es una pieza central del tratamiento. Mantener horarios regulares, dormir las horas necesarias y asegurar un sueño profundo y estable es fundamental para evitar estados de hiperexcitabilidad que pueden culminar en crisis.
El tratamiento adecuado de trastornos como la apnea obstructiva del sueño es igualmente crítico. “La apnea fragmenta el descanso y reduce su eficacia. Tratarla con CPAP y recuperar un sueño profundo puede mejorar el control de la epilepsia”, señala Mayà.
Conclusión editorial
El manejo de la epilepsia debe integrar de forma decidida el cuidado del sueño. La privación o irregularidad del descanso constituye un factor desencadenante clave y un objetivo prioritario de intervención. Para una aplicación clínica segura, se recomienda a los profesionales consultar las guías actualizadas de práctica clínica en epilepsia y medicina del sueño.
📌 Fuente: ConSalud



Comentarios