Lubricantes: una herramienta clave para disfrutar la sexualidad a partir de los 40
- 21 feb
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Vanessa Romero, actriz, compartió en La Revuelta cómo el deseo sexual y la experiencia corporal cambian con la edad, y subrayó la importancia de seguir disfrutando del sexo, señalando a los lubricantes como un aliado fundamental a partir de los 40 años. Según estudios, entre el 40 % y el 60 % de las personas adultas han utilizado algún tipo de lubricante, aunque aún persisten mitos y tabúes sobre su uso, como creer que “si se necesita, significa que no hay excitación” o que son solo para personas mayores o con problemas sexuales.
Para despejar dudas, hablamos con Alba Povedano, sexóloga clínica y responsable de Amantis Gràcia (Barcelona), quien explica que los lubricantes son productos diseñados para reducir la fricción durante las relaciones sexuales, la masturbación o el uso de juguetes sexuales, aumentando confort y placer y previniendo pequeñas lesiones que pueden generarse cuando la lubricación natural es insuficiente.
¿Cuándo y por qué usarlos?
Povedano indica que los lubricantes son útiles para:
Aliviar sequedad o molestias en las mucosas.
Mejorar la penetración y el confort durante las relaciones.
Explorar nuevas sensaciones en la masturbación o con juguetes sexuales.
Apoyar momentos concretos como el posparto, la lactancia, la menopausia, situaciones de estrés o el uso de ciertos medicamentos.
El uso no se limita a un tipo de persona: quienes más los emplean suelen tener buena comunicación sexual, curiosidad y apertura para integrar nuevos recursos en su vida íntima. Además, pueden utilizarse de manera individual, sin necesidad de pareja.
Tipos de lubricantes y sus ventajas
Existen varias fórmulas según la necesidad:
Base agua: versátiles, compatibles con preservativos y juguetes, fáciles de limpiar; ideales para uso general, aunque se secan más rápido.
Base silicona: más duraderos, perfectos para sequedad intensa, relaciones largas o sexo anal. No se recomiendan con juguetes de silicona.
Base aceite: muy hidratantes, pero incompatibles con preservativos de látex y juguetes de silicona; no se aconsejan para uso vaginal habitual.
Formulaciones especiales: incluyen ácido hialurónico, efectos calor/frío, estimulantes o fórmulas adaptadas a la menopausia o al suelo pélvico.
Al elegir, es importante considerar:
pH adecuado: para uso vaginal, entre 3,8 y 4,5; para anal, más neutro, alrededor de 6-7.
Seguridad dermatológica y ginecológica: sin perfumes, alcohol ni azúcares añadidos.
Cómo aplicarlos
No existe una cantidad exacta; depende de cada cuerpo y situación. La sexóloga recomienda:
Aplicar una pequeña cantidad en la zona genital, con los dedos o con el juguete.
Reaplicar según sea necesario, especialmente los de base agua que se absorben o secan más rápido.
Integrarlo como parte del juego previo a la penetración, no solo como solución rápida a la sequedad.
El lubricante ayuda a reducir la incomodidad, aumentar la excitación y el placer, y disminuir la presión sobre la mujer al interpretar la falta de lubricación como falta de deseo, cuando muchas veces se trata de factores hormonales.
Factores que pueden generar necesidad de lubricante
Estrés y cansancio.
Cambios hormonales (menopausia, anticonceptivos, ovarios poliquísticos, etc.).
Efectos de ciertos medicamentos.
Falta de excitación suficiente o desconocimiento del propio proceso de excitación.
Sequedad, tirantez o molestias genitales.
En todos estos casos, el lubricante no es un “fallo”, sino una herramienta para cuidar la salud sexual.
Conclusión
El uso de lubricantes es una estrategia sencilla y eficaz para mantener la comodidad, el placer y la salud sexual, especialmente a partir de los 40 años. Su aplicación adecuada, combinada con comunicación, exploración y hábitos saludables, ayuda a disfrutar plenamente de la sexualidad sin tabúes ni prejuicios.
📌 Fuente: Fuente original



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