Mielitis transversa: inflamación medular de inicio agudo y evolución variable
- 20 feb
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Ana Callejo Mora

La mielitis transversa es un trastorno neurológico poco frecuente caracterizado por la inflamación de un segmento de la médula espinal. Tal como explica Pablo Eguia, vocal de comunicación de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Neurología (SEN), esta inflamación altera la transmisión de las señales nerviosas hacia el resto del cuerpo, lo que puede provocar síntomas motores, sensitivos y autonómicos.
Frecuencia y perfil de los pacientes
Se trata de una patología rara, con una incidencia estimada de entre 1 y 10 casos por millón de habitantes al año. En España, la SEN calcula que se diagnostican entre 50 y 350 casos anuales.
Aunque puede aparecer a cualquier edad, existe un pico en adultos jóvenes. En población adulta, la afectación suele localizarse en la región dorsal media de la médula, mientras que en niños es más habitual la implicación cervical.
No se ha demostrado una mayor prevalencia clara en hombres o mujeres, dado que puede estar asociada a múltiples enfermedades o presentarse sin causa identificable.
Causas: un origen muy diverso
La mielitis transversa no constituye una enfermedad única, sino un síndrome inflamatorio que puede tener múltiples desencadenantes.
1. Enfermedades autoinmunes
Puede ser la primera manifestación de patologías desmielinizantes como la Esclerosis múltiple o la Neuromielitis óptica.
También puede aparecer en el contexto de enfermedades sistémicas autoinmunes como:
Lupus eritematoso sistémico
Esclerodermia
Sarcoidosis
Síndrome de Sjögren
Enfermedad de Behçet
2. Infecciones
Diversos agentes infecciosos pueden afectar la médula espinal. Entre los virus asociados destacan:
Virus del herpes (incluido el responsable del herpes zóster y la varicela)
Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
Virus de Epstein-Barr
Virus del Nilo Occidental
Zika
Influenza
Hepatitis B
Paperas, sarampión y rubéola
En cuanto a bacterias, pueden relacionarse con:
Enfermedad de Lyme
Sífilis
Tuberculosis
En raras ocasiones, parásitos y hongos también pueden estar implicados.
3. Mielitis parainfecciosa
Puede desarrollarse tras una infección, debido a una respuesta inmunitaria anómala que termina dañando la médula espinal.
4. Mielitis idiopática
En un número significativo de casos no se identifica la causa pese a realizar estudios exhaustivos. En estas situaciones se habla de mielitis transversa idiopática.
Síntomas principales
La clínica depende del nivel medular afectado, pero los síntomas más habituales incluyen:
Debilidad en piernas y/o brazos
Pérdida o alteración de la sensibilidad (hormigueo, ardor, entumecimiento)
Alteraciones autonómicas como incontinencia urinaria o fecal, estreñimiento y disfunción eréctil
El inicio puede ser agudo o subagudo y progresar en cuestión de horas o días.
Diagnóstico
El diagnóstico es clínico y radiológico. Las pruebas fundamentales incluyen:
Resonancia magnética para visualizar la inflamación medular
Punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo
Análisis de sangre para descartar enfermedades autoinmunes o infecciosas
Dado su carácter heterogéneo, el estudio etiológico es esencial para orientar el tratamiento.
Tratamiento y rehabilitación
El abordaje terapéutico depende de la causa subyacente:
Si es infecciosa, se administra tratamiento específico contra el germen responsable.
Si es autoinmune, se emplean corticoides u otras terapias inmunomoduladoras.
Desde los primeros días es clave iniciar un programa de rehabilitación integral y multidisciplinar que incluya apoyo físico, psicológico y social.
Pronóstico
La evolución es muy variable y depende tanto del origen como de la intensidad de la inflamación.
Según datos de la SEN:
Un tercio de los pacientes se recupera completamente o casi por completo.
Otro tercio presenta discapacidad moderada.
El tercio restante desarrolla secuelas graves, como alteraciones de la marcha, problemas urinarios o espasticidad.
En la mayoría de los casos se produce un único episodio, aunque puede haber recurrencias en determinadas enfermedades subyacentes.
Caso mediático y prudencia clínica
En 2020, la farmacéutica AstraZeneca comunicó la sospecha de una reacción adversa grave —una posible mielitis transversa— en un voluntario de los ensayos fase III de la vacuna frente a la COVID-19 desarrollada por la Universidad de Oxford.
Los especialistas insistieron entonces en la necesidad de cautela: cualquier evento grave durante un ensayo clínico debe notificarse, independientemente de que exista o no relación causal con el fármaco en investigación.
Una patología poco frecuente pero potencialmente grave
La mielitis transversa es una entidad infrecuente pero clínicamente relevante por su potencial impacto funcional. La rapidez en el diagnóstico, el tratamiento dirigido según la causa y la rehabilitación precoz son determinantes para mejorar el pronóstico.
Su carácter heterogéneo obliga a un enfoque individualizado y a una evaluación exhaustiva para identificar la enfermedad subyacente cuando exista.
📌 Fuente: Cuidateplus.marca.com



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