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Por qué Alex Honnold no siente miedo: así reacciona su cerebro al escalar un rascacielos sin cuerdas

  • 2 feb
  • 3 Min. de lectura

Tras volver a desafiar al vértigo escalando sin protección el rascacielos más alto de Taiwán, Alex Honnold ha reavivado la pregunta de cómo es posible enfrentarse a estos riesgos sin miedo. La respuesta podría estar en su cerebro y, en concreto, en el funcionamiento de su amígdala.

Por qué Alex Honnold no siente miedo: así reacciona su cerebro al escalar un rascacielos sin cuerdas

Alicia Cruz Acal

Alex Honnoldprotagonizó un nuevo hito mediático al completar, sin medidas de seguridad, la escalada del rascacielos Taipei 101, el más alto de Taiwán. El ascenso ha sido transmitido en directo por Netflix como parte del especial Skyscraper Live, en el que Honnold alcanzó la cima en alrededor de 90 minutos ante millones de espectadores de todo el mundo, demostrando una vez más su excepcional capacidad para enfrentarse a situaciones de riesgo extremo.

En 2016, un grupo de investigadores de la Universidad Médica de Carolina del Sur se pusieronmanos a la obra para dar con la respuesta. El objetivo, analizar el cerebro de Honnold. El trabajo, cuyos resultados se publicaron en la revista Nautilus, se centró en realizar un escáner de resonancia magnética en este órgano con el fin de detectar la actividaden diferentes regiones del cerebro a través de los flujos sanguíneos.

En concreto, los expertos querían averiguarcómo funcionaba la amígdala de este alpinista y de qué manera respondía ante la sensación de recompensa. Conocida como el centro del miedo del cerebro, la amígdala recibe información directamente de los sentidos, lo que permite, por ejemplo, que una persona se aleje de un precipicio sin pensarlo de forma consciente. La amígdala es también la responsable de respuestas corporales como lataquicardia, sudoración en las manos, visión de túnel o pérdida de apetito. Mientras tanto, esta región cerebral envía información a las estructuras corticales del cerebro para su procesamiento, traduciéndose todo ello en la emoción que conocemos como miedo.

Para ver qué ocurría con la amígdala de Honnold, el hombre tuvo que ver200 imágenes que se desplazaban rápidamente. La selección incluía cadáveres, escenas de montañismo o un váter lleno de heces, entre otras fotografías. “Al menos en personas que no son Alex, estas imágenes provocarían una fuerte respuesta en la amígdala”, decía entonces Jane Joseph, la neurocientífica cognitiva que se ofreció a realizar el escáner.

Finalmente, esta prueba mostró quela amígdala del deportista no reaccionaba a estos estímulos. Según Joseph, “podría darse el caso de que tenga un sistema regulador tan desarrollado que pueda decir: ‘Vale, estoy sintiendo todo esto,mi amígdala se está activando, pero la corteza frontal es tan potente que puede calmarla’”. En comparación con la amígdala de otro escalador, que bien “podría ser un letrero de neón”, la de Honnold se mostró gris y sin ninguna activación.

Sin embargo, los investigadores descartaron que se tratara de una anomalía neurológica o de una lesión en la amígdala. Las imágenes estructurales del cerebro de Honnold reflejaban queesta región tenía un tamaño y una forma completamente normales. La diferencia no estaba en la anatomía, sino en la respuesta funcional ante estímulos que, en la mayoría de las personas, activarían de inmediato los circuitos del miedo.

Una de las hipótesis que barajó el equipo fue que esta falta de reacción no fuera innata, sino el resultado de años de exposición progresiva al riesgo. Honnold comenzó a escalar desde muy joven y, con el tiempo,se fue enfrentando a situaciones cada vez más extremas, lo que podría haber “entrenado” a su cerebro para modular la respuesta emocional. En este sentido, la repetición constante de escenarios peligrosos habría reducido la señal de alarma que normalmente emite la amígdala.

Esta capacidad de regulación emocional podría explicarpor qué el alpinista es capaz de mantener la calma y tomar decisiones precisas en contextos donde un error puede resultar fatal. Lejos de actuar de forma impulsiva o temeraria, Honnold describe su experiencia como un proceso altamente racional, en el que evalúa riesgos, memoriza rutas y planifica cada movimiento con antelación. Su cerebro, más que ignorar el peligro, parece procesarlo de una manera distinta.

Los resultados del escáner también abren la puerta a una reflexión más ampliasobre el miedo y su función en la supervivencia humana. Aunque la amígdala suele considerarse un sistema de alarma indispensable, este caso sugiere que su actividad puede ser modulada de forma significativa por la experiencia y el aprendizaje. En el cerebro de Honnold, el miedo no desaparece, sino que parece quedar bajo control, permitiéndole desenvolverse con normalidad en situaciones que, para la mayoría, resultarían paralizantes.

Conclusión

Este artículo sobre Por qué Alex Honnold no siente miedo: así reacciona su cerebro al escalar un rascacielos sin cuerdas presenta información relevante para el ámbito de la salud y la medicina. Para más detalles, consulte la fuente original.

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