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Cannabis para el dolor: esto es lo que dice la ciencia

  • 29 ene
  • 3 Min. de lectura

Justo en el momento en que España está poniendo en marcha su plan de uso medicinal del cannabis, una revisión de estudios aborda su utilidad frente a un tipo de dolor que cuenta con pocas opciones farmacológicas: el dolor neuropático crónico.

Cannabis para el dolor: esto es lo que dice la ciencia

María Sánchez-Monge

No hay evidencia clara de que el cannabis medicinal alivie el dolor neuropático crónico, según unarevisión actualizadade la Biblioteca Cochrane. Las conclusiones de este estudio pueden interpretarse como un jarro de agua fría para muchos pacientes que sufren este tipo dedolor, que se debe a daños en el sistema nervioso.

Los medicamentos existentes solo benefician a una minoría de pacientes; de ahí el gran interés en la consecución de alternativas como los medicamentos a base de cannabis, que pueden estar elaborados con esta sustancia o partes de ella,como el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD). Se pueden administrar de diversas formas: inhalación, aerosoles bucales, comprimidos, cremas, aceites, jarabes...

En realidad,los resultados de la nueva revisión no cierran la puerta al empleo del cannabis medicinal frente al dolor neuropático crónico. Lo que dicen sus autores es que hacen falta más estudios -bien hechos y que incluyan un número suficiente de pacientes- para poder determinar su verdadera utilidad. Así lo expone Hugo López, vicepresidente de Socidrogalcohol, en declaraciones a Cuídate Plus: “Las revisiones Cochrane son muy exigentes desde el punto de vista metodológico. Cuando ven que algo es eficaz, quiere decir que es bastante alta la seguridad que tenemos de que realmente lo es”. En cambio, “que una revisión Cochrane encuentre que una intervención no es eficaz no quiere decir que no lo sea; quiere decir que la investigación que hay ahora no es de suficiente calidad para asegurarlo”.

El cannabis no solo se utiliza e investiga para el dolor neuropático, sinopara los diversos tipos de dolor crónico: postquirúrgico, visceral, musculoesquelético… En términos generales, aún no se dispone de una evidencia científica suficientemente robusta que avale su uso generalizado.

Además, se investiga su empleo en otras enfermedades, para algunas de las cuales ya existen medicamentos específicos a base de cannabis, dada su eficacia demostrada.

Unarevisiónpublicada el verano pasado en la revista Formación Médica Continuada en Atención Primariaresume los conocimientos y la situación actual en torno a los efectos terapéuticos del cannabis:

El real decreto que regula eluso medicinal del cannabis en España, aprobado a finales de 2025, establece la posibilidad de administrar cannabis a ciertos pacientes con determinadas enfermedades, ysiempre en forma de preparados estandarizados que solo se dispensarán en servicios de farmacia hospitalariabajo seguimiento clínico individualizado.

Fundamentalmente, se contempla su uso para la espasticidad asociada a la esclerosis múltiple, ciertas formas graves deepilepsiaque no responde a otros tratamientos, lasnáuseas y vómitos derivados de la quimioterapia y el dolor crónico refractario. No obstante, la norma dictada por el Ministerio de Sanidad no establece un listado cerrado de indicaciones.

Según expone López, la nueva norma se basa en las evidencias actuales, según las cuales “el cannabis podría ser eficaz, pero nunca va a ser una primera línea de tratamiento”. De este modo, “cuando otras opciones más convencionales han fallado y dentro de unas condiciones clínicas de seguridad, se puede plantear su uso”. Pero siempre siguiendo un criterio que desde Socidrogalcohol consideran fundamental: de forma individualizada para excluir su uso en “las personas que tienen factores de riesgo propios que superan el beneficio potencial que puedan obtener”.

En definitiva, se trata del mismo principio que se sigue con cualquier intervención terapéutica, ya sea farmacológica o no farmacológica: buscar el equilibrio entre riesgos y beneficios. En este caso,el poder adictivo del cannabis es uno de los factores que más peso tienen en la decisión final. Los individuos en los que el cannabis medicinal puede entrañar un mayor riesgo son, sobre todo, los jóvenes (menores de 25 años de edad) y quienes tengan antecedentes personales o familiares de adicción u otros trastornos mentales. “También es muy importante considerar, como con cualquier fármaco con potencial adictivo, el tiempo de uso”, señala López. “Cuanto mayor sea, mayor probabilidad de acabar desarrollando una adicción”, añade. “Por la experiencia con fármacos como los opiáceos o las benzodiacepinas, sabemos que el riesgo aumenta a partir de los tres meses”. Otro factor relevante es la potencia del cannabis. “A más potencia, mayor riesgo de efectos adversos”. Por último, hay algunas condiciones específicas que lo hacen menos seguro: “Las embarazadas, las mujeres lactantes o aquellas personas que tienen que conducir deberían evitar tomar este tipo de fármacos, igual que tienen que evitar otros medicamentos, como las benzodiacepinas o los opiáceos”.

Conclusión

Este artículo sobre Cannabis para el dolor: esto es lo que dice la ciencia presenta información relevante para el ámbito de la salud y la medicina. Para más detalles, consulte la fuente original.

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